Al día siguiente, en cuanto estuvieron sentadas a la mesa
del acogedor restaurante, Julia miró a Lali con los ojos chispeantes e inició
la inevitable conversación.
—¿Quieres que hablemos de Peter?
Lali se atragantó con el vino.
—Por favor, Julia, no estropeemos una comida agradable.
Ya he tenido bastante de Peter.
—¿Es que te ha hecho algo malo?
—Sí. Después de tratar este tiempo con él, he llegado a
la conclusión de que es un tirano egoísta, arrogante e insoportable.
—Pero tú le amas.
Aquello no era una pregunta, sino una afirmación en toda
regla.
—Sí –respondió Lali de mala gana.
—Estaba segura –dijo Julia con una sonrisa triunfante—. Y
te diré que tengo serias sospechas de que él también está enamorado de ti.
Lali volvió la cabeza hacia la ventana, intentando
contener las lágrimas.
—¿Sí? ¿Qué razones tienes para pensar eso?
—Pues mira; para empezar, no te trata como a las demás
mujeres que han pasado por su vida.
—Eso es cierto. Con las demás es amable, incluso –murmuró
Lali con amargura.
—Exactamente! Peter siempre ha tratado a las mujeres con
una especie de indulgencia burlona… o tolerante indiferencia. Mientras la relación
va bien es atento y encantador, pero en cuanto empieza a aburrirse de ella, las
cosas cambian, y suele liberarse con buenos modales de la chica en turno.
Nunca, que yo sepa, ha sentido por ninguna mujer algo más que cierto efecto a
atracción. He visto muchas mujeres intentando provocar en él celos, pero Peter
en esos casos reacciona siempre con indiferencia. Y sin embargo tú… —prosiguió
Julia mirándola pensativa—…tú has conseguido ponerlo furioso de verdad. Está
furioso contigo y consigo mismo, y aún así no ha hecho nada para apartarte de
su vida; no siquiera te ha mandado abajo, con Pablo. ¿A ti no te extraña que te
mantenga en su despacho sólo por si al señor Rossi se le ocurre llamar?
—Yo creo sinceramente que quiere tenerme cerca para
vengarse de mí.
—Es posible. Quizás quiera vengarse por los sentimientos
que has despertado en él. O también puede ser que esté intentando buscarte
algún defecto; un motivo para rechazarte. No lo sé. Peter es un hombre muy
complicado; yo le conozco desde que era un pequeño y sé lo que sufrió cuando su
madre le abandonó. Pablo, Eugenia y yo somos sus mejores amigos, y sin embargo
siempre guarda las distancias con nosotros… En realidad, no se deja conocer del
todo. ¿Qué te pasa, Lali? ¿Por qué me miras de esa forma extraña?
—Es que no sé si yo te estoy entendiendo mal, o tú te has
equivocado de mujer. Deberías estar hablando con Eugenia no conmigo.
—No digas tonterías…
—¿Es que no leíste en el periódico la reseña que se hacía
de la fiesta de Harbor Springs? –dijo Lali ruborizándose—. Yo estuve con Peter
en Harbor Springs, y un bien día me mando a casa porque Eugenia iba a llegar.
Pero de eso me he enterado después, él me dijo que esperaba a un socio suyo.
—¡Si lo es de verdad! –exclamó Julia, apretándole la mano
por encima de la mesa—. Son muy amigos, y también socios en algún negocio… pero
nada más. Peter es miembro del consejo directivo de la empresa del padre de
Eugenia, y éste a su vez también forma parte del consejo de Global Industries.
Peter iba a venderle la casa de la Cueva a Eugenia; probablemente aquel día iría
allí para cerrar el trato.
Lali sintió un estallido de alegría en su corazón, pero
duró poco, pues su sentido común le decía que, a pesar de los pesares, su
relación con Peter era imposible.
—Dime, Julia, ¿Peter quería mucho a su madre antes de que
le abandonara?
—La adoraba, Lali. Y la siguió adorando durante mucho
tiempo, hasta que se cansó de esperarla y se la arrancó del corazón.
En aquel momento, Tony se acercó a su mesa y le entregó a
Julia una nota escrita a mano.
—Acaba de llamarte por teléfono este señor. Dice que
necesita los documentos que tiene guardados en la oficina.
Julia leyó el nombre escrito en el papel.
—Voy a tener que marcharme. No te preocupes, Lali. Tú
quédate y termina de comer.
—¿Por qué no has terminado tu plato de pasta? ¿Es que no
es de tu agrado? –preguntó Tony, mirando
con desolación el plato casi intacto de Lali.
—No ha sido por eso, Tony –se apresuró a declarar Julia a
la vez que cogía su bolso y se levantaba—. Lo que pasa es que he estado
hablando con Lali de Carol Whitworth, y creo que se le ha quitado e apetito.
Aquel hombre estalló en los oídos de Lali, como una
bomba. No, no podía haberlo entendido bien. Carol…
—¿Lali? ¿Te encuentras mal?
Tony la zarandeó ligeramente mientras Lali, con los ojos
abiertos, seguía con la mirada a Julia.
—¿Qué nombre ha dicho Julia? –consiguió por fin preguntar
a Tony.
—Carol Whitworth. La madre de Peter.
Lali le miró a los ojos nublados por la angustia.
—¡Dios mío! ¡Dios mío, no!
Lali regresó a la oficina en un taxi. Llamó a Julia desde
el teléfono del vestíbulo.
—¿Julia? Hola, soy Lali. Mira, no me encuentro bien, me
voy a casa.
Aquella noche, envuelta en un chal de lana y con la
mirada fija en la chimenea vacía de su apartamento, Lali recordó con
escalofríos su última visita a la casa de los Whitworth: Carol Whitworth
presidía la mesa, escuchando impasible cómo los demás injuriaban a su propio
hijo. Su hijo. El hijo al que abandonó. ¡Aquella mujer no podía tener corazón!
Y después, la cuestión del espionaje… En el caso de que
fuera cierto que Peter estuviera pagando a alguien para averiguar las ofertas
de Whitworth Enterprises, no le culpaba, pues ella misma, de haber podido,
habría acabado en aquel mismo momento con la empresa de Philip.
Aunque Peter la amara realmente, como Julia pretendía, ya
era imposible esperar nada, pues en cuanto él averiguase que estaba emparentada
con los Whitworth lucharía para ahogar sus sentimientos, tal y como había hecho
para olvidar a su madre. Sin duda, también querría saber los motivos por los
que había entrado a trabajar para Lanco, y nunca la creería aunque inventase la
más convincente de las mentiras.
Lali miró a su alrededor con amargura. Había estado
viviendo entre lujos y comodidades en el nido de Philip Whitworth que tenía
para su amante, pero aquello se había terminado. Volvería a su casa, y si era
necesario trabajaría en dos sitios y daría clases de piano para ganar lo
suficiente.
Todo antes de quedarse en Detroit, cerca de Peter.
Continuará...
Hubiera querido que hablara con Peter
ResponderEliminarPoquito a poco se va a dar cuenta de que Philip no es tan bueno como cree.
ResponderEliminarespero mas!
Inma
mas yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
ResponderEliminarMás Nove
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Masss, ahora mismo me voy al cole chaaauu
ResponderEliminar(Vivo en libano)
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Me encanta!
ResponderEliminarWoaaa!!! Según voy entendido (Soy lenta en esto) Philip nones tan bueno como dice ser...
ResponderEliminarOsea la mama de Peter está con la contra por así decirlo y no dice nada que digan todo eso de su propio hijo?!!!
Ay adoro a Julia es lo mas!
Entonces Peter y Euge están juntos o no?
Lali se va? No creo!!
Ya quiero otro
Mas!!
ResponderEliminarQue sorpreson!!! Pobre Lali la que se le viene encima en cuanto peter se entere...
ResponderEliminarUY q lio,la q se armara cdo Peter sepa q ella viene por PHILIP!!!!!!Q amor Julia!
ResponderEliminarMaaaaSssssss
ResponderEliminarMásssss!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarOtroooooooo!!
ResponderEliminarMe encantooo
ResponderEliminar+++++
@x_ferreyra7
Me pregunto sino será Carol la k pasa la info,x medio d otra persona.
ResponderEliminarNo será julia la que pasa la información? Sería el colmo
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