Lali y Peter se casaron por segunda vez diez días después
en un campo al norte de Tampa. La ceremonia tuvo lugar al amanecer porque la
novia insistió en contar con la presencia de un invitado que los demás hubieran
preferido que olvidara.
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jueves, 12 de julio de 2012
CAPÍTULO 89
Arrodillados todavía en el serrín de la pista, Lali
sacudió la cabeza con desconcierto y miró a Peter.
CAPÍTULO 87
Euge se volvió hacia Peter y fue como si Nico y Lali
hubieran dejado de existir, quedando sólo ellos dos frente a frente en medio de
la pista; algo para lo que ambos habían nacido.
CAPÍTULO 86
El circo estaba iluminado por un solo foco, que arrojaba
una luz difusa sobre la pista, dejando el resto en penumbra. Lali se vio
envuelta por los familiares olores a serrín, animales y palomitas de maíz. Iba
a echarlo mucho de menos.
CAPÍTULO 84
Mientras daba vueltas esa noche por el recinto, Lali se
dio cuenta de que hubiera preferido seguir actuando con Peter. Al menos hubiera
estado ocupada. Cuando le había dicho que no iba a volver a la pista con él, no
sintió ni alegría ni decepción. Le dio igual. En las últimas semanas había
descubierto un dolor mucho más profundo que cualquiera que pudiera provocarle
con el látigo.
CAPÍTULO 81
Peter metió las manos en los bolsillos del impermeable y
se apoyó en la cerca contra huracanes que marcaba el borde del recinto donde
pasarían los dos días siguientes.
miércoles, 11 de julio de 2012
CAPÍTULO 80
¿Y ahora qué? Por primera vez en semanas, experimentaba
temor por algo que no tenía nada que ver con poder pagar el alquiler. Le daba
miedo Peter. ¿Qué quería de ella?
CAPÍTULO 79
Peter acompañó a Lali a una casa modesta en una calle de
un barrio obrero bastante alejado del zoológico.
CAPÍTULO 77
Veinticuatro horas después Peter estaba frente a la verja
de la zona tropical del zoo Brookfield de Chicago mirando a Glenna.
CAPÍTULO 76
Peter llegó al circo a la mañana siguiente, cuando los
primeros camiones entraban en el recinto de Chattanoga.
CAPÍTULO 74
El padre de Lali lo fulminó con la mirada.
—Max: ¿Por qué pierdes el tiempo buscándola aquí? Ya te
dije que me pondría en contacto contigo en cuanto supiera algo de ella.
martes, 10 de julio de 2012
CAPÍTULO 73
El gruñido del tigre saludó a Peter cuando salió de la
caravana. Se detuvo en los escalones y tomó aire. Las luces de colores
iluminaban los banderines, pero él era incapaz de ver nada más que el obsceno
verdugón rojo que cruzaba la frágil piel de Lali. Le picaban los ojos por las
lágrimas contenidas y le ardían los pulmones. ¿Qué había hecho?
CAPÍTULO 72
Lali seguía consciente aunque no quería. A sus oídos
llegó una oración. La música, el murmullo del público, todo resonaba débilmente
detrás del muro de dolor que la envolvía.
CAPÍTULO 71
Lali se quedó paralizada, embargada por una desesperación
tan profunda y amarga que no podía respirar.
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