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viernes, 13 de abril de 2012

Capítulo 19


-Gime: Lali, por amor de Dios, si no respiras vas a desmayarte... —murmuró, pasando un brazo por el de su sobrina.
-Lali: Voy a desmayarme —murmuró Lali. Se agarró al brazo de su tía con la otra mano, y la hizo girarse con ella en un intento por llevarla de nuevo hacia la puerta por la que habían entrado— Por favor, tía Gime, no puedo hacer esto. Sé que les dije que sí podría, que había superado lo de Peter, pero mentí.

Capítulo 18



-Emi: Tampoco será nada demasiado fastuoso: doscientos invitados a lo sumo. Lali y Euge me ayudarán a preparar el menú, y Gime hará las fotos, por supuesto.

Aunque habían pasado diez días desde que Gastón y Rochi se casaran y se marcharan a Los Ángeles, Emilia no había dejado de hablar del banquete que iban a celebrar para festejar su unión cuando regresaran. Mientras seguía hablando sin parar, y su marido limpiaba el horno,

Capítulo 17



Lali encontró a su padre en el jardín, de pie junto al estanque, observando el agua. El aire de la mañana estaba empezando a calentarse ahora que el sol estaba más alto en el cielo, y oculto entre las ramas del magnolio que había junto al estanque cantaba algún pájaro.

Su padre no se volvió cuando se acercó, y Lali no estaba segura de si no la había oído, o estaba evitándola. Se quedó allí de pie, en silencio, a unos metros de él, observándolo y pensando de pronto cuánto hacía que no miraba de verdad a su padre. Siempre había sido un hombre grande y fuerte, de anchas espaldas, que de niña le había parecido que pudieran soportar el peso del mundo.

Capítulo 16



Lali entró en la tahona por la puerta trasera, contrayendo el rostro al oír el tintineo de la campanilla sobre su cabeza. En el día a día, no le prestaba ninguna atención, pero en ese momento, considerando que llegaba tarde, el ruido hizo que diera un respingo y rogara porque sus padres no la hubieran oído.

jueves, 12 de abril de 2012

Capítulo 15



Algo intimidada por el lujo del enorme piso en el que vivía Peter, Lali se acercó a los grandes ventanales del salón, desde donde se podía ver el parque Forsyth. La luna llena brillaba sobre las copas de los árboles, y al fondo se veían altos edificios iluminados. La vista debía ser espectacular de día, pensó.

miércoles, 11 de abril de 2012

Capítulo 14



Cada domingo Emilia se pasaba la mayor parte del día cocinando una cena de seis platos para su familia mientras Nicolás veía los deportes metido en su estudio, y desde que habían alcanzado la estatura suficiente para alcanzar a la encimera de la cocina, Euge, Rochi y Lali ayudaban con los preparativos. Aunque el menú variaba, las tradiciones en torno a esa cena del domingo eran muy estrictas: ningún miembro de la familia podía faltar, a menos que fuera por un motivo de fuerza mayor.

Capítulo 13



Frente a ellos había aparecido una mujer en la que Peter reconoció a la de aquella fotografía que había estado viendo con Lali días atrás. Iba vestida con una camisola vaporosa azul oscura, y unos pantalones de seda color marfil. A pesar de lo embarazoso de la situación, Peter no pudo evitar admirar su singular belleza. El cabello castaño oscuro tenía un corte moderno que acentuaba sus elevados pómulos, la nariz tenía un aire aristocrático, y sus ojos morrones los observaban a los dos en ese momento con un brillo malicioso que acompañaba a la sonrisa de sus labios.
-Lali: No... no te esperaba tan pronto —balbució.

lunes, 9 de abril de 2012

Capítulo 12



-Gas: Exacto, estaremos bien —farfulló Gastón, besándola en el cuello— Estaremos bien, cariño. Todo va a salir bien...
Rochi lo condujo fuera, al rellano de la escalera, y cerró la puerta tras ellos, dejando a Lali a solas con Peter.
-Lali: Bueno —dijo dejando escapar un suspiro— ¿vas a contarme cómo Gas y vos acabaron juntos?
Peter se encogió de hombros.
-Peter: Supongo que Gastón necesitaba a alguien con quien hablar.
Lali no podía imaginar un par más insólito.
-Lali: No es con ánimo de ofenderte, Peter, pero me temo que a Gastón no le caes muy bien.

Capítulo 11



Peter estaba sentado en la barra, con una jarra de cerveza en la mano, pero no estaba borracho. Todavía, al menos. No eran más que la dos de la madrugada. La noche todavía era joven. No sería el primer hombre que se quedara en un bar hasta que cerraran, pensando en una mujer, y seguramente tampoco sería el último. Estaba visto que para ellos las mujeres nunca dejarían de ser una fuente de frustración, además de unas criaturas incomprensibles. Sin embargo, en ese momento Peter no creía que pudiera haber ninguna mujer sobre la faz de la tierra más difícil de entender y más frustrante que Lali Espósito.

—¿Te importa si me uno a ti?

Capítulo 10



Una mano se posó sobre su hombro en ese momento, haciendo a Lali volverse. Un hombre joven con un pendiente en la oreja, aproximadamente un metro ochenta, y pelo castaño estaba allí de pie.
—¿Bailas?
Lali vaciló. Se suponía que había salido a divertirse, estaba en un club nocturno, y el tipo que quería sacarla a bailar parecía agradable y no estaba mal del todo. ¿Por qué entonces tenía tan poco interés?
-Lali: Em...

Capítulo 9



El sábado por la tarde, cuando hubo acabado su turno y hubieron cerrado la tahona, Lali subió las escaleras al apartamento de su tía. Llevaba todo el día soñando con una noche tranquila. Primero se daría un baño relajante de burbujas con velas aromáticas y una copa de vino blanco, después se pondría su ropa más cómoda, y se pondría a leer la novela de misterio que había empezado hacía dos semanas. Y después, con un poco de suerte, quizá pudiera dormir un poco, en vez de pasarse toda la noche dando vueltas en la cama pensando en Peter. Todavía le ardían las mejillas al recordar lo que le había dicho la noche anterior antes de volver dentro: «yo no te lo he pedido».

domingo, 8 de abril de 2012

Capítulo 8



Relajando las manos, se las metió en los bolsillos y avanzó hacia los tortolitos con paso tranquilo.

-Peter: Bonita noche —dijo.
La pareja se separó sobresaltada, y ella se ocultó detrás de él. A esa distancia más corta, Peter corroboró que el hombre, como había supuesto, era Gastón. Pero, ¿por qué se escondía Lali? Lo último que hubiera esperado de ella era que fuera a comportarse corno un avestruz, ocultando la cabeza bajo tierra. A menos que la preocupara que su novio se enterara de que había estado besando a otro hombre.
-Gas: Sólo estábamos.., tomando un poco de aire fresco —dijo con voz entrecortada.
-Peter: Perdón si interrumpo algo —farfulló.

Capítulo 7




Cuando Lali llegó al callejón que conducía al bloque de la tahona, las rodillas todavía le temblaban, le temblaban de tal modo, que tuvo que pararse y apoyarse en el muro para calmarse y recobrar el aliento.

Peter la había besado... Y ella le había devuelto el beso.

Capítulo 6



En sólo cinco segundos toda la gente empezó a hablar otra vez, los clientes que esperaban a ser atendidos rodearon a Peter, saludándolo, y Emilia se apresuró a salir de detrás del mostrador y, con la habilidad de un jugador de rugby, se abrió paso entre ellos para llegar hasta él.
-Emi: Siéntese, señor Lanzani, por favor —le dijo, tomándolo del brazo y llevándolo a una mesa vacía cerca del mostrador— Gastón le servirá una taza de café.

Capítulo 5



Con un vaso de plástico de café en la mano, Peter se bajó del coche a la mañana siguiente, e inspiró los aromas que salían de la tahona a esas horas tan tempranas. Era obvio que, aunque las luces de la tienda no estaban todavía encendidas, ni el cartel de abierto colgado en la puerta, Nicolás Espósito llevaba ya rato trabajando en su horno.

sábado, 7 de abril de 2012

Capítulo 4



Desde la ventana del salón del apartamento de su tía, en el segundo piso del edificio contiguo a la tahona, Lali vio que estaba aparcando una furgoneta con el logotipo Miller alquiler de muebles y material de oficina. De ella bajó un hombre calvo y fornido vestido con un mono gris, y con una carpeta sujetapapeles en la mano, y entró en el local del primer piso.

Capítulo 3



Peter retiró la mano al ver que la joven se había quedado petrificada, con los ojos abiertos como platos tras las gafas de montura plateada, y las mejillas teñidas de un creciente rubor. Podría haber distendido la situación encogiéndose de hombros y diciéndole algo así como «todos cometemos errores, ha sido sólo un malentendido, lo entiendo», pero le sobrevino un impulso malicioso de hacerla sufrir un poco más. Algo le decía que Lali Espósito era una de esas personas a las que les gustaba tenerlo todo bajo control, y le divertía la idea de pincharla un poquitín para hacerla saltar. Además, se lo merecía después de haberle dicho que era demasiado mayor. «Diablos, demasiado mayor con treinta y dos años!». 

viernes, 6 de abril de 2012

Capítulo 2



Peter se detuvo frente al cartel de se alquila, y escudriñó a través del cristal el local vacío. Tenía las dimensiones perfectas, el precio del alquiler era razonable, y el hecho de que fuera una calle muy transitada y que hubiera un aparcamiento público a dos manzanas de allí eran la guinda del pastel.

Y hablando de pasteles se dijo lanzando una mirada al edificio contiguo, ¡qué aromas emanaban de la tahona de Nicolás Espósito! Antes de que acabara el día, tenía intención de tener la llave y empezar a hacer gestiones para montar el centro de operaciones de la campaña, así que, sin más demora, entró en la tienda.

Capítulo 1



En medio de los relámpagos que iluminaban de forma intermitente el cielo, y el retumbar de los truenos, una manta de fría lluvia de enero caía sobre las calles de Bueno Aires, sobre el cual se alzaba la mansión Crofthaven rompían con furia las olas. No era desde luego una noche para salir de casa, pero cuando Juan Lanzani convocaba a los suyos para una reunión de familia, todos acudían sin falta.

jueves, 5 de abril de 2012

Nueva Nove!!

El escándalo de la cenicienta 


Lali Espósito sólo deseaba que su mujeriego y millonario vecino desapareciera de su vista... porque suponía una distracción demasiado poderosa para una buena chica como ella. Pero Peter Lanzani, uno de los solteros más cotizados de Buenos Aires, tenía otros planes para la bella Lali... Y la mayoría de ellos estaban relacionados con las múltiples maneras en las que un hombre podía hacer feliz a una mujer.