Peter frunció el ceño y Lali sonrió para sus adentros.
Aquel hombre tenía mucha confianza en sí mismo. Sus comentarios no le habían
afectado lo más mínimo. No le iban mal un par de zarpazos a su enorme ego, pero
ella estaba casi segura de que él podría resistirlo. Además, si descubriera
cómo sus palabras la habían afectado y cómo el fuego que habían evocado aún permanecía
en su interior, digamos que jamás conseguiría ganar la apuesta.
Pero Lali no se encontraba allí para formar parte del
decorado ni probar suerte con un marine. Estaba allí para ayudar a su mejor
amiga.
Después regresaría a casa.
-Peter: Yo no encandilo a las mujeres —dijo él con
firmeza.
-Lali: Seguro que sí -bromeó-. Sólo que no eres
consciente de ello.
-Peter: No eres una mujer fácil, ¿verdad?
-Lali: Eso depende de lo que tú entiendes por fácil.
-Peter: No me refiero a lo que tú estás pensado –contestó
él.
-Lali: Entonces supongo que ya lo veremos, ¿no? En un par
de semanas más o menos.
Peter tomó aire profundamente y puso cara de pocos
amigos.
-Peter: ¿Y por qué exactamente has venido hasta aquí?
¿Para meterte conmigo?
-Lali: En realidad -dijo empujando la puerta para dejarla
abierta-, he venido a ver si te apetecía tomar té frío.
-Peter: ¡Vaya! -balanceó el martillo en la palma de su
mano y lo lanzó con energía contra su otra mano-. Sería genial. Gracias.
-Lali: Está en la nevera. Puedes servirte todo el que
quieras.
-Peter: ¿Es que no vas a traérmelo aquí?
Agitando su cabeza de nuevo, Lali sonrió.
-Lali: Me parece que estás acostumbrado a que las mujeres
te sirvan. Siento decepcionarte.
Lali tomó aire y, poniéndose recta, entró en la cocina
que había en la parte de atrás de la librería. Como tenía aire acondicionado
era todo un remanso de paz. Cerró la puerta detrás de sí y se apoyó contra ella
para mirar hacia el cielo.
«¿Rochi en qué me has metido?»
Los dos días siguientes fueron, por decirlo de alguna
manera, interesantes. Si Lali los analizaba objetivamente, podría haberlos
considerado unas jornadas de excelente ejercicio de autocontrol.
Pero por el contrario tenía los nervios a flor de piel
pensando en cómo iba a poder sobrellevar las próximas tres semanas, Peter Lanzani
no sólo era un hombre tremendamente atractivo sino que, además, estaba
hambriento en lo que a sexo se refiere. En cuanto a Lali... ella ni siquiera
podía recordar su último encuentro amoroso.
Había tenido un montón de citas en los últimos años, pero
estar dispuesta a salir a cenar con un hombre y pasarlo bien distaba mucho de
querer compartir cama con él. Era muy maniática. Y ella era la primera en
admitirlo. Ella no se acostaba con nadie en la primera cita, pero tampoco
estaba dispuesta a apostar por una relación a largó plazo cosa que la dejaba al
margen de disfrutar del sexo con frecuencia.
Pero la mayoría del tiempo no le importaba. Se mantenía
ocupada. Colaboraba con tantas organizaciones benéficas que apenas podía
recordar sus nombres. Su habilidad para recaudar fondos era legendaria y debido
a su talento con los números, se encargaba de llevar las finanzas de su imperio
familiar desde hacía tres años.
Éstas eran las primeras «vacaciones» que había tenido en
años. La mayoría de la gente no hubiera considerado que trabajar en una
librería para niños fueran unas merecidas vacaciones, pero para Lali era algo
genial.
Bueno, excepto por Peter Lanzani.
Toda aquella situación ponía de manifiesto que el destino
era cruel. Poner a una mujer en semejante situación era muy irónico. Una mujer
que llevaba tanto tiempo sin disfrutar del sexo no era, supuestamente, la mejor
aliada de un hombre que, además de ser el más sexy del mundo, debía evitar el
sexo a toda costa.
Peter se encogió al entrar y sentir el frescor de la
tienda. Se detuvo en medio del pasillo que llevaba desde la cocina a la tienda.
Los niños gritaban, reían y chillaban. Sus madres charlaban ajenas a aquel jaleo.
Peter permaneció allí, de pie, deseando estar a solas en medio del mar.
Nunca había entendido el atractivo que desprendía el
tener hijos. Para él, los niños eran como pequeñas anclas, pesadas cadenas
diseñadas para arrastrar a un hombre hacia abajo. Además, gritaban demasiado.
Sólo había entrado a la tienda porque había terminado la
estructura del castillo y necesitaba que Lali le echara un vistazo. Se rió para
sus adentros. En realidad no necesitaba su opinión. Había trabajado según los
planos y la idea original de Rochi, quién había aprobado todo el proyecto.
Lo que realmente necesitaba era volver a ver a la mujer
que había estado invadiendo sus sueños durante las últimas dos noches. El
instinto de supervivencia le advertía que mantuviera la distancia, pero el
instinto que le empujaba a asumir misiones arriesgadas era aún más fuerte. Cosa
que explicaba que ahora se encontrase arrodillado y rodeado de niños esperando
que Lali Espósito le dirigiera una mirada.
Y entonces por fin llegó ella, moviéndose entre un mar de
niños como un bonito barco meciéndose entre las olas. Se desenvolvía con una
elegancia innata y sin afectarle lo más mínimo el barullo que estaban armando
los niños era capaz de dedicarles una sonrisa a cada uno de ellos.
Se sentó en un lugar bañado por el reflejo de la luz del
sol y los niños la rodearon y se sentaron en el suelo junto a ella. Se calmaron
progresivamente. Las risas y las quejas fueron dando paso al silencio mientras
que Lali escogía un libro y empezaba a leer. Su voz se elevaba y descendía
según el ritmo de la historia y Peter, como los niños, era incapaz de apartar
la mirada de ella.
De vez en cuando, Lali sostenía el libro para mostrar el
colorido y las ilustraciones y los niños se reían con ella cuando ella imitaba
la voz de los distintos personajes.
Peter pensó que ella era una persona especial y, aunque
una parte de él realmente admiraba su persona, la otra le advertía del peligro.
Si aún le quedaba algo de sentido común, sería mejor que
se marchara. Había conseguido resistir la tentación durante nueve largas
semanas y no iba a perder la apuesta ahora sólo porque una rubia escultural con
ojos hipnotizadores se hubiera cruzado en su camino.
Soltó una carcajada.
«¿Hipnotizadores?»
Dios. Se encontraba en baja forma.
Los niños se reían de algo de la historia y, haciendo un
gran esfuerzo, logró salir del estupor en que había estado sumido. Sería mejor
que regresara fuera y llevara el armazón del castillo al almacén y salir de
allí cuanto antes.
No había terminado de planear su huida cuando el teléfono
móvil que guardaba en uno de los bolsillos de sus vaqueros sonó. Una vez lo
hubo sacado, comprobó el número y contestó la llamada mientras se dirigía hacia
la puerta de atrás.
-Date prisa, muchacho. Tenemos que irnos -J.T., el piloto
de helicóptero con quien Peter trabajaba, hablaba muy deprisa-. Un barco ha
volcado.
-Voy para allá -de repente, cualquier otro pensamiento
que no estuviera relacionado con el trabajo salió de su mente.
Peter cortó la llamada, cerró el teléfono y se puso en
camino mientras se lo guardaba de nuevo en el bolsillo. Al empujar la puerta
que conducía a la cocina y la parte de atrás, miró por encima del hombro. La
mirada fija de Lali se posó sobre la suya y Peter pudo ver el reflejo de la
duda y la crítica en sus ojos.
Mientras se daba la vuelta y salía, Peter se dijo que ésa
era otra buena razón por la que mantenerse alejado de ella. Él era uno de esos
hombres a los que no les gusta tener que dar explicaciones.
Estando sólo no tenía más que rendirse cuentas a sí mismo
y eso le hacía la vida mucho más simple. Si se sentía solo a veces podía
solucionarlo con la compañía de sus amigos o con alguna mujer servicial que no
pensaba en el mañana y ni esperaba nada de él.
Lali Espósito no era ese tipo de mujer. Tenía un montón
de «mañanas» escritos en el rostro.
Y eso era suficiente para que Peter decidiera mantenerse
lo más alejado de ella posible.
Continuará...
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Perdón por tardar! lo q pasa es q estoy cuidando a mi primita! y... Dios!! si mis papás no llegan en los siguientes minutos alguien va a morir!!... y no me refiero a ella! >:(
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y más nove!!!
esta demasiado buenaaaa :D
ResponderEliminarmas mas mas mas mas
ResponderEliminarotroooo :D
ResponderEliminarEspro qe a peter no le pase nada
ResponderEliminarEsta re buena!Parecen imanes...se atraen sin q nada ni nadie pueda evitarlo!
ResponderEliminarmas ;d
ResponderEliminarya quiero laliter :D
ResponderEliminarme gusta esta lali :)
ResponderEliminarMAS mas
ResponderEliminarMASSS MASSS MASSS MASSS
ResponderEliminarotrooo otrooooo
ResponderEliminarMUY BUENA SUBI MAS
ResponderEliminarMAAAAAAAAAAAAAAAAS
ResponderEliminarNoove
ResponderEliminarMAAAAAAAAS DEMASIADO BUENAAA
ResponderEliminarMaaaaaas nove tus fans qeremos mas
ResponderEliminarNoooooove
ResponderEliminarNoveeeee
ResponderEliminarPostea mas
ResponderEliminarMas!
ResponderEliminarLos dos están faltos d sexo,jajaja.Bendita Rochi,k los conoce a los dos a la perfección ,le hizo una buena jugada a Peter.
ResponderEliminarPeter se va a enamorar
ResponderEliminarGarche laliter att la satira
ResponderEliminarMas!! Jaja el comentario de arriba
ResponderEliminarMas!
ResponderEliminarNove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove Nove
ResponderEliminarMas!
ResponderEliminarNove!
ResponderEliminarmassssssssssss
ResponderEliminarMaaaaaaaaaas!
ResponderEliminarNoooooove!
ResponderEliminarNooove
ResponderEliminarNoveeee
ResponderEliminarNooove
ResponderEliminarNoooove
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ResponderEliminarNoooove!
ResponderEliminarNoooive
ResponderEliminarNoveee!
ResponderEliminarDaaaa postea mas
ResponderEliminarMas!
ResponderEliminarNoooooove!
ResponderEliminarMasssssssss!
ResponderEliminarDaleeere mas
ResponderEliminarnoooooo qe nadie se muera por favor!! necesitamos a todos con vida :) jajajajaj me encantooooooo, amo qe se vayan enamorando de a poco y que despues no se puedan resistir! ojala Lali se ponga a pensar en el en los proximos dias!porque estoy segura de qe el no se va a olvidar de ella :D @LuciaVega14
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