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domingo, 29 de julio de 2012

Capítulo 15



¿Dejar de ser amigos? Aquellas palabras golpearon a Peter como si fueran un puñetazo en el estómago.

—Peter: Eso es exactamente lo que quiero evitar —murmuró él, mientras sentía un cosquilleo en la mano después de que ella se hubiera soltado.

Se frotó las puntas de los dedos, como si aún pudiera sentir la piel sedosa de Lali. Demonios, él no tenía tantos amigos como para estar dispuesto a perder a ninguno. Sobre todo, a aquella. Lali y él siempre se lo pasaban bien juntos. Podían hablar de cualquier cosa. Él podía reírse con ella. Podía decirle lo que estaba pensando. Cuando tenía nuevos reclutas a su cargo, y los muchachos se las arreglaban para llevarlo al límite de la frustración, Peter sabía que podía acudir a Lali para olvidarse del mundo durante un rato. Cuando sus hermanos lo volvían loco, ella se reía con él sobre ello. Cuando el resto del mundo parecía menos agradable y cálido, la sonrisa de Lali lo arreglaba todo.

Y él no quería ni podía perder aquello.
—Lali: No siempre se consigue lo que uno quiere —dijo. Y Peter la miró con cara de pocos amigos.
¿Qué se suponía que significaba aquello? ¿Acaso quería terminar con su amistad e intentar algo diferente, o estaba intentando decirle que no estaba interesada en tener relaciones sexuales con él?

¿Por qué no podían ser las mujeres tan claras como los hombres?
—Peter: No me recites versos de canciones.

—Lali: Un poco susceptible, ¿no?

—Peter: Susceptible no. Me sorprende que tú estés tan dispuesta a renunciar a nuestra amistad por un revolcón rápido.

—Lali: Yo tampoco he dicho eso.

—Peter: Entonces, ¿qué demonios estás diciendo?

—Lali: Pues... que si tú quieres que nos vayamos a la cama, dejaremos de ser amigos. Y si no quieres, no dejaremos de ser amigos.

—Peter: Entonces, ¿todo depende de mí? —preguntó estupefacto.
No creía aquello en absoluto. No había ninguna mujer sobre la faz de la tierra que no tuviera las riendas de cualquier relación. Y todos los hombres lo sabían. Se limitaban a fingir lo contrario para mantener intacto su orgullo.

Y aquélla era precisamente, la razón por la cual él siempre había evitado el compromiso como si se tratara de la peste. En cuanto una mujer lo tenía a uno entre las manos, las cosas cambiaban. La vida ya no era igual. Había que ir a ver películas de amor a menudo, y había que preocuparse de poner posavasos bajo la jarra de cerveza.
No valía la pena. Peter prefería dejar la vida de casado para gente como Eliseo. Para Peter, lo mejor era quererlas y dejarlas, lo más rápidamente posible.

Lali sacudió la cabeza.

—Lali: ¿Que depende de ti? Ni hablar. Mira, tú mismo acabas de decir que no quieres que haya nada más entre nosotros.

—Peter: Sí, pero...

—Lali: Entonces, no hay problema, ¿no?
Él se pasó una mano por la cara. Había algo equivocado en todo aquello. En algún momento, había perdido el hilo de aquella conversación, y ya no estaba seguro de qué lado debía defender. Demonios, un hombre necesitaba planear cuidadosamente la batalla para enfrentarse a una mujer. Sobre todo, con aquella mujer.

Lali sonrió y ladeó la cabeza, mirándolo.
—Lali: ¿Te pongo nervioso, Peter?

—Peter: No.
La respuesta fue rápida y áspera, y él tuvo que preguntarse si estaba intentando convencerse a sí mismo o intentando convencer a Lali. Tomó la hamburguesa, le dio un mordisco y masticó como un hombre con una misión. Aunque hubiera perdido el control de aquella conversación, aún podía recuperarlo.

Después de tragar, le dijo:
—Peter: No estoy nervioso.

—Lali: Entonces, ¿cuál es el problema?
¿Problema? ¿Por dónde podía empezar? No podía decirle que la deseaba tanto que se había pasado las últimas noches imaginándosela desnuda. Aquello dañaría la amistad que él quería conservar a toda costa.

Todo aquello era culpa de sus hermanos. De todos ellos. Del hecho de que Eliseo estuviera tan felizmente casado, y de que se deleitara contándoles a Peter y a Germán lo mucho que estaba disfrutando del sexo. De Germán, por estar tan decidido a ganar aquella apuesta. E incluso de Camilo, por mirar el partido desde la banda, riéndose de sus tres hermanos menores mientras ellos intentaban hacer durante tres meses lo que él se había comprometido a hacer durante toda la vida.

Peter sabía que nunca debería haber aceptado aquella estúpida apuesta.

Había sido una pesadilla desde el principio, e iba de mal en peor.
—Peter: Maldita sea, La —murmuró—. Es la apuesta. Sabes que ése es el motivo de todo lo que está ocurriendo.

—Lali: Claro.
Él frunció el ceño al escuchar aquella respuesta tan escéptica. Lali tomó otro poco de ensalada, y entonces, delicadamente, se relamió una gota de aderezo del labio inferior. Todas las células del cuerpo de Peter se encendieron.

—Peter: Mira —le dijo, inclinándose hacia ella y bajando la voz para que nadie pudiera escucharlo—, los dos sabemos que ésta apuesta me está volviendo loco. Los dos sabemos que somos amigos, y nada más.

Ella asintió y sonrió.
—Lali: Claro.

—Peter: Me caes muy bien, Lali.
—Lali: Gracias, Peter —dijo ella. Tomó cuidadosamente un pedacito de pollo de la ensalada y se lo metió en la boca—. Tú también me caes muy bien.

—Peter: Exacto. Eso es lo que quiero decir. Nos caemos demasiado bien como para acostarnos.

—Lali: Está bien.
Él se dejó caer contra el respaldo, asombrado.

—Peter: ¿Está bien?
Ella se encogió de hombros, y Peter apretó los dientes.

—Lali: Claro. Para mí no es un gran problema. Si tú prefieres no hacerlo, entonces, a mí me parece bien.

—Peter: Y ya está.
Lali sonrió.

—Lali: ¿Acaso esperabas que me lanzara sobre ti y te rogara que me tomaras aquí mismo?
Quizá un poco, admitió él en silencio. Había pensado que ella estaría sintiendo lo mismo que él. Que ella lo deseaba tanto como él. Pero parecía que no. ¿Y por qué aquello no hacía que se sintiera mejor?

—Lali: Siento desilusionarte, Peter, pero sobreviviré si no me acuesto contigo.

—Peter: Eso ya lo sé —dijo él, y se preguntó cómo había sido posible que toda la situación se diera la vuelta. ¿Cuándo se había convertido él en el rechazado? ¿Cuándo se había convertido ella en la que rechazaba?

—Lali: Bien —repitió.
Tomó otro poco de ensalada, y si no fuera porque ella acababa de decirle que no estaba decepcionada por la idea de que no iban a acostarse juntos, Peter habría pensado que se estaba lamiendo el labio a propósito. Lo hizo con lentitud, seductoramente, y él sintió que el cuerpo le ardía.

Lali tomó el vaso de té helado y le dio un buen trago. La mirada de Peter se fijó en su garganta. Su visión se hizo borrosa.

Entonces, ella dejó el vaso sobre la mesa, miró la hora en su reloj y exclamó:
—Lali: ¡Vaya! ¡Tengo que irme!

—Peter: ¿Ahora? ¿Te vas ahora mismo?

—Lali: De verdad, tengo que irme. Pero tú quédate. Iré andando al garaje. Está muy cerca.
Él no dijo nada, y ella se detuvo un segundo.

—Lali: ¿Peter? ¿Había algo más de lo que quisieras hablar?

—Peter: No —gruñó él—. Nada en absoluto.

—Lali: Está bien —dijo ella. Se inclinó hacia Peter y sonrió—. Me va a llegar un carburador nuevo al taller en veinte minutos, y tengo que estar allí.

—Peter: De acuerdo —respondió. Tomó su vaso de té helado y lo mantuvo entre las palmas de las manos para que el frío penetrara en su piel, en sus huesos.
Ella se puso de pie y le lanzó otra sonrisa. Después le puso una mano sobre el hombro, y él podría haber jurado que sentía el calor de su piel a través de la tela de la camiseta.

—Lali: Nos vemos después, ¿te parece? Y gracias por invitarme a comer.

—Peter: De acuerdo. Después —contestó él, asintiendo, y tragó saliva.
Ella se alejó, y sin poderlo evitar, Peter se dio la vuelta y dirigió la mirada hacia las curvas de su trasero. Sin dejar de refunfuñar, se volvió de nuevo y se retorció con incomodidad en el asiento.

Rebecca, su amigable camarera, se acercó apresuradamente y le preguntó:
—¿Quieres pedir algo más?
En aquella ocasión, él ni siquiera la miró a los ojos. En vez de eso, terminó el té de un trago y le entregó el vaso vacío.

—Peter: Por favor, tráeme uno de éstos. Y que sea grande.
Ella lo miró con extrañeza, pero él no se dio cuenta.

O no le importó.

Continuará...
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+20 firmitas 
y más nove!

36 comentarios:

  1. masssssssssssss noveeeeeeeeeeeee

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  2. Ja ja ja , ya esta no aguanta más lanzani! Más!

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  3. ponre peter paso a ser el rechazado jajajjajaja

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  4. pobre peter ya quiero ver cuanto le dura el querer estar lejos de lali por un tiempo jajajajja

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  5. Jajajajajaja buenísimo pobre peter jajajaja mas mas mas mas mas

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  6. Mas mas mas mas
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  7. Pobre Peter va a estallar en cualquier momento!

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  8. Porfavor publica mas nove

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  9. Daleeee piblica mas porfavor

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  10. MAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS

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  11. Vamos lali rechazando hombres

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  12. Me encanta la nove, mass

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  13. MS MAMASMAMMAMAMAMAMMAMAMAMA

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  14. SUBEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

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  15. Obviamente MAS MAS MAS

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  16. MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-MAS-

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  18. Dale dale dale dale dalr

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  19. massssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

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  20. noveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

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  21. jajaj
    q poder q tenemos las muejeres!! :O
    masssssss

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  22. Jajaja,sustituye la ducha fría x otro vaso d té helado.

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  23. AHHHHHHHHHHHHHHHHH debe ser raro para Peter que le pase eso... como sigue esto!!!?!?!?!?!?!?! @LuciaVega14

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