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martes, 12 de marzo de 2013

Capítulo TREINTA y CINCO




No había palabras que intercambiar entre Lali y Peter en la caballeriza. La luna estaba oculta entre las nubes, como un anillo de humo en la oscuridad. 

Lali fue absurdamente consciente del sonido de su respiración, de sus zapatos hundiéndose en el suelo de grava, de la vital presencia masculina a su lado. 

Un mozo de cuadra saludó con la cabeza a su paso en el cálido y oscuro interior de los establos. Después de haberse acostumbrado a las frecuentes idas y venidas de Lali, habían aprendido a dejar que ella hiciera lo que quisiera. 

El olor acre de los establos, caballos, combinados eran una fragancia familiar y tranquilizadora. En silencio Peter la siguió por el edificio, pasando por los pura sangre y un caballo de carreta. Los animales relincharon y volvieron la cabeza al pasar. 
Lali se detuvo en el puesto de la mula. 
–Lali: Este es Héctor — dijo. 
La mula pequeña se acercó a saludarlos. A pesar de sus defectos, o quizá debido a ellos, era un ser entrañable. Su aspecto era terrible, tenía una oreja torcida y llevaba una expresión perpetuamente alegre. 

Peter se acercó para acariciar a Héctor, que se restregó contra de su mano. Su gentileza con el animal era tranquilizadora. Tal vez con suerte, pensó Lali, no estaba tan enojado como ella había temido. 

Tomando una respiración profunda, dijo 
—Lali: La razón por la que lo nombre Héctor… 
—Peter: No — se movió con una rapidez sorprendente, atrapándola contra el poste de la parada. Su voz era grave y áspera. — Vamos a empezar con esto: ¿Ayudaste a Belén a escribir esas cartas? 

Lali abrió mucho los ojos mientras miraba su rostro en la sombra. La presión de su sangre aumento y un rubor cubrió la superficie de su piel. 
–Lali: No — acertó a decir: — No le ayude. 
—Peter: Entonces, ¿quién fue? 
—Lali: Nadie le ayudó. 
Era la verdad. Aunque no era toda la verdad. 
—Peter: Usted sabe algo. — insistió. — Y va a decirme lo que es. 

Podía sentir su furia. El aire estaba cargado con ella. Su corazón latía como el de un pájaro asustado. Y ella luchaba para contener una oleada de emoción que era más de lo que podía soportar. 
—Lali: Déjeme ir — dijo con una calma excepcional. – Este comportamiento no nos hace bien a ninguno de los dos. 
Sus ojos se estrecharon peligrosamente. 
—Peter: No utilice la voz que usa para entrenar a los perros conmigo. 
—Lali: Esa no fue mi voz de entrenamiento para perros. Y si usted está tan empeñado en llegar a la verdad, ¿por qué no le pregunta a Belén? 
—Peter: Ya se lo he preguntado y mintió. Como usted está mintiendo ahora. 
—Lali: Siempre ha querido a Belén. – le soltó.— Ahora puede tenerla. ¿Por qué es tan importante un puñado de cartas? 
—Peter: Debido a que me estaba engañado. Y quiero saber cómo y por qué. 
—Lali: Orgullo. — dijo con amargura. — Eso es todo para usted. . . su orgullo mal herido. 

Una de sus manos se hundió en su pelo, en un agarre suave pero inexorable. Un suspiro se le escapó de la garganta mientras le hacia la cabeza hacia atrás. 
—Peter: No trate de desviar la conversación. Sabe algo que no me está diciendo. — Su mano libre llegó a la línea que quedaba expuesta de su garganta. Por un momento de infarto pensó que podría ahogarse. En su lugar, le acarició suavemente con el pulgar, se movía en remolinos sutiles en el hueco de la base. La intensidad de su propia reacción le asombro. 

Lali cerró los ojos. 
–Lali: Pare — dijo con voz débil. 
Teniendo temblar como un signo de disgusto o de temor, Peter bajó la cabeza hasta que su aliento abanicó la mejilla. 
—Peter: No hasta que tenga la verdad. 

Nunca. Si se lo decía él la odiaría por la forma en que había sido engañado y abandonado. Algunos errores no pueden ser perdonados. 
—Lali: Váyase al infierno. — dijo vacilante. Ella nunca había usado esa frase en su vida. 
—Peter: Ya estoy en el infierno. — Su cuerpo la acorralo, con las piernas entre los pliegues de su falda. 

Ahogándose en la culpa, el miedo y el deseo, ella trataba de empujar la mano que acariciaba su garganta. Sus dedos se hundieron en su pelo sin causarle dolor esta vez. Su boca estaba cerca de la suya. Se acerco mas con su fuerza de masculinidad que había en él, y ella cerró los ojos mientras sus sentidos se mantenían en silencio y en oscuridad. 
—Lali: Haré lo que digas — se oyó murmurar. 

Y entonces él la beso.

Continuará...

+15 FIRMASSSSSS! :D

23 comentarios:

  1. Wow!!!!!! Si!!! Y ahora será para bien o para mal??' Más!!!!

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  2. recien llego de la facuuuuuuuuuuuuuu
    hay siii maratonnn

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  3. massss
    maratonnnnnnnnnn

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  4. masssssssssssss
    laliterrrrrrrrr

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  5. aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa me encanta mas noveeeeeeeeeeeeeeeeee

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  6. subi massssssssssssssssssssss

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  7. noveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

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  8. siiii!!! no nos podes dejar así!!! más cap please!!! :)

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  9. re lindo capitulo pero por q lali le ubiera dicho la verdad jaja

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  10. laliter laliter laliter laliter jaja

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  11. Mas maraonN me encanta Laliter!!

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  12. mas mas massssssssssssss

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  13. Naaaaaaaaahhhh la beso!!!!!! me mueroo laksdjkasruaskldj me encanto el cap asdgrsdf mas mass caps!

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  14. LA A BESADO MAS NOVE POR FAAAAA

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  15. AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH AL FIN!!! pero quiero que le diga la verdad porque sino va a ser peor
    Pero primero el beso :D jajajajaja @LuiaVega14

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