Después de aquella visita, Peter
pareció sobrellevar mejor la muerte de Nicolás. No lo consumía la idea de la
venganza, como había temido Lali, aunque cierto brillo destellaba en su mirada
cada vez que se nombraba a los Amadeo. Caminaba con más ligereza, se mostraba
tan seguro de sí mismo como siempre, le costaba más enfadarse y sonreía con
facilidad. El rancho parecía estar imbuido de nueva vida, como si el sol
hubiera salido de detrás de una nube. Lali seguía siendo la única que se
atrevía a discutir o enfrentarse con Peter, y lo hacía siempre que quería. Peter,
por su parte, se mostraba muy posesivo con ella, exigía su tiempo y su atención
con una arrogancia inigualable y ella lo reñía por esto, aunque, en el fondo,
le encantaba.
Ninguna parte de la vida de Peter
estaba vedada para Lali, ni siquiera su trabajo. Lali le hizo prometer que la
llevaría con él a Kansas City cuando fuera a comprar reses de cuerno corto para
el rancho y Lali estudió a fondo los libros de Peter acerca de la cría y el transporte
del ganado. Un día, Emilia oyó por casualidad una de sus conversaciones de
negocios y regañó a Peter. El sonrió y declaró que confiaba en que Lali le
aportaría nuevas ideas que proporcionarían al rancho un montón de dinero. Toda
la familia y muchas personas ajenas a ella desaprobaban la relación de Peter y Lali,
la cual era una de las más extraordinarias que se había visto en la zona.
En cuanto a ellos, sabían que
todavía les quedaba mucho por descubrir el uno del otro, más de lo que podrían
descubrir en toda una vida. Lali nunca dejaba de sorprender a Peter, incluso la
noche de bodas, cuando, nada más cruzar el umbral de su renovada habitación, se
echó a llorar. Peter se sentó en la nueva cama de matrimonio y la acurrucó en
sus brazos animándola a contarle lo que le ocurría.
—Por fin estamos casados
—declaró ella mientras se secaba las lágrimas con el pañuelo de Peter—. ¡Me
siento tan feliz y aliviada...! ¡Y también abrumada!
Peter la abrazó durante mucho
rato mientras le daba besos prolongados en la cara y le susurraba lo mucho que
la quería. Lali entrelazó las manos por detrás del cuello de Peter acercando su
cuerpo blando y cálido al de él y ambos se estremecieron. Se besaron con ansia,
conscientes, de una forma desesperada, del tiempo que hacía que no hacían el
amor. Se arrancaron la ropa con precipitación y su encuentro fue muy distinto
de la dulce unión que esperaban. La unión de sus cuerpos desnudos les produjo
una sensación salvajemente dulce. Poco a poco, Lali sintió que se disolvía en
un océano de oscuridad en el que no había nada salvo el cuerpo de Peter, sus
manos, y su boca en la de ella. Lali igualó la audacia de Peter, y lo amó con
igual fiereza y ternura, hasta que el placer recorrió su cuerpo como un
torrente que pareció reestructurar su misma alma.
Al final, Lali permaneció
echada y satisfecha en los brazos de Peter mientras él enrollaba un mechón del
pelo de Lali en uno de sus dedos y se lo llevaba a los labios.
—Yo solía soñar que me hacías
el amor —susurró ella, y percibió la suave risa de Peter junto a su sien.
—¿Antes de que lo hiciéramos
por primera vez?
—Incluso antes de conocerte.
Ni siquiera conocía tu nombre ni cómo eras.
Peter sonrió con languidez.
—¿Y cómo sabes que era yo?
—No seas tonto, ¿cómo podría
confundirte con otra persona?
Lali deslizó una mano por el
pecho de Peter como muestra de que le pertenecía y podía tocarlo cuando
quisiera. Peter se inclinó sobre ella y su pelo negro cayó sobre su frente
cuando acercó sus labios a la garganta de ella.
—¿Por qué no me enseñas algunas
de las cosas que hacíamos en esos sueños, señora Lanzani? —susurró él mientras
sus labios se movían por la piel de Lali.
—Podría tomarnos toda la noche
—le advirtió ella.
—Insisto.
Lali se echó a reír, lo rodeó
con sus brazos y lo besó con pasión.
El tren entró en la estación
emitiendo un traqueteo escandaloso, silbidos de vapor y pitidos ensordecedores.
Alelí estaba tan excitada que se había quedado sin habla. Como nadie en la
familia creía en las despedidas largas, todos intentaron que aquélla fuera una
despedida rápida y alegre. Emilia fue la primera en moverse. Besó a Stéfano y
le advirtió que se portara bien. A continuación, se volvió hacia Lali con ojos
llorosos y la abrazó.
—Te echaré de menos, mamá
—declaró Lali con un nudo en la garganta.
Lali inhaló el olor a vainilla
de su madre y hundió el rostro en su cuello. No quería separarse de ella.
—Yo seré más feliz en Carolina
del Norte —susurró Emilia—. Pertenezco allí, igual que tú perteneces aquí.
Emilia la soltó y se volvió
hacia Peter, quien le tomó la mano y se la llevó a los labios en un gesto
formal que era inusual en él. Ella le apretó la mano, lo cual constituía la
mayor muestra de afecto que podía mostrarle.
—Cuida de ellos —declaró Emilia.
A continuación, se volvió y el
revisor la ayudó a subir al tren.
Lali y Candela se abrazaron
con fuerza y buscaron algo que decirse, aunque Lali sabía que, si intentaba
pronunciar algún sonido, rompería a llorar y no podría detenerse. Echaría de
menos a Candela más que a ningún otro miembro de la familia, incluida Emilia.
Al final, Candela carraspeó y habló con voz trémula.
—Sé feliz, Mariana. Yo lo
seré.
Lali asintió con la cabeza y
tragó saliva dolorosamente mientras se separaban la una de la otra. Lali le
devolvió a Agustín su abrazo superficial y miró a Alelí, cuyos ojos solemnes
parecían leer los pensamientos de su tía. Lali cogió una de sus pequeñas y bien
peinadas trenzas y arregló un mechón imaginario de pelo despeinado. Contempló
su pequeño rostro y sus ojos sabios y cafes y, como en un fogonazo, se perdió
en sus recuerdos: acurrucada junto a su tía Alelí, cerca de la radio, reía a
carcajadas gracias a una comedia que emitían. Entraba en el dormitorio de Alelí
y la hacía reír mientras cantaba: «...
you're the cream in my coffee...».
Le resultaba extraño saber que
nunca volverían a ser, la una para la otra, lo que una vez habían sido. Pero
tenía los recuerdos. Quizás era ésta la razón de que le costara tanto separarse
de la Alelí pequeña, los recuerdos que tenía de la Alelí mayor. Lali se acuclilló
y rodeó a la niña con sus brazos.
—Te quiero, Alelí —declaró, y
aunque habló a la niña, estaba recordando a la mujer—. Que tengas buen viaje.
Se dijeron adiós los unos a
los otros y los que se iban subieron al tren mientras Lali, Stéfano y Peter se quedaban
en la estación. Lali supo, de repente, que no quería ver cómo se iba el tren y
se volvió hacia Peter con lágrimas en los ojos y una pregunta en los labios. Él
sonrió antes de que ella pronunciara ninguna palabra, la rodeó con un brazo y
le dio una palmadita a Stéfano en el hombro.
—Se me acaba de ocurrir una
idea —declaró Peter rompiendo el estado de ánimo solemne del momento—. Vayamos
a comer a algún lado. Y de postre nos tomaremos un helado.
—¡De fresa! —exclamó Lali de
inmediato.
—¡De vainilla! —exclamó Stéfano
al unísono, y salieron de la estación sin perder un instante.
Regresaron al rancho a última
hora de la tarde, y Lali fue corriendo a la cocina para preparar la cena. Tenía
los brazos rebozados de harina hasta los codos cuando Stéfano entró con
excitación.
—¡Mariana! ¡Mariana! Adivina
con quién he estado hablando. ¡Adivina quién ha vuelto!
—¿Quién?
—¡Gastón! Ahora mismo está en
el porche, sentado allí como siempre, y dispuesto a contarnos unas cuantas
historias.
Lali cogió un trapo con nerviosismo
y se secó las manos.
—¿Has hecho los deberes para
mañana?
—Ya empiezas a hablar como
mamá —se quejó Stéfano disgustado.
—De acuerdo, pero ¿los has
hecho?
Él realizó una mueca.
—Está bien, está bien, ya voy.
Cuando Stéfano desapareció
escaleras arriba, Lali salió al porche. Como había dicho Stéfano, Gastón estaba
allí, acuclillado en las escaleras en su posición habitual.
—Gastón —declaró Lali. Él hizo
el ademán de levantarse, pero ella le indicó que no lo hiciera—. No, por favor,
no se mueva. Tenía pensado sentarme con usted. —Él limpió el polvo de un
escalón con su pañuelo y ella se sentó—. Me alegro de verlo por aquí de nuevo.
—Soy un viejo trotamundos,
señora. Es inútil intentar evitarlo.
—¿Cuánto tiempo tiene planeado
quedarse?
Él no respondió y Lali sonrió
al darse cuenta de que él nunca sabía cuánto tiempo se quedaría en un lugar. Lali
apoyó las manos en su regazo y contempló el cielo, que estaba coloreado con
franjas rosas y doradas.
—Bonito atardecer —comentó Lali,
y él asintió con la cabeza.
Permanecieron en un silencio
amigable durante unos minutos mientras contemplaban cómo el sol descendía hacia
el horizonte.
Gastón fue el primero en
hablar.
—Siento mucho lo del señor Espósito.
Lali suspiró y bajó la mirada
al suelo.
—Me resulta difícil
perdonarme. Me siento responsable.
—¿Cómo es eso?
—¿Recuerda la conversación que
mantuvimos acerca de tener una segunda oportunidad? ¿Acerca de los milagros y
ser capaz de volver al pasado y cambiar las cosas?
Gastón asintió con lentitud.
—Yo tuve una segunda
oportunidad —declaró Lali mientras observaba con cautela su reacción. Él no
pareció sorprenderse—. Usted lo sabe, ¿verdad? No sé cómo ni por qué, pero
usted comprende lo que me ocurrió el día que desaparecí y regresé.
—Sí, señora.
¿Acaso era un viejo loco por
creer en lo que ella decía? Lali no estaba segura. Nadie en su sano juicio
creería que ella había sido transportada al futuro y había regresado. Éste era
un secreto que siempre guardaría, sin embargo, sabía que Gastón la comprendía,
ya fuera por su edad, por su naturaleza supersticiosa, por su sabiduría innata
o por senilidad.
—Me siento responsable por no
haber salvado a mi padre —continuó Lali liberándose, así, de su carga—. Yo
sabía lo que ocurriría de antemano. Debería haberlo evitado.
—Quizá no era ese su objetivo
—contestó Gastón con expresión seria—. Quizá sólo tenía que salvarse a usted
misma. —Gastón miró hacia las extensas praderas y señaló a un jinete que se
acercaba a lo lejos. Por su forma de cabalgar, ambos sabían que se trataba de Peter—.
O a él. ¿Quién sabe?
Lali frunció el ceño en
actitud pensativa.
—Da que pensar.
Era posible que Gastón tuviera
razón. Ella había cambiado su destino y el de Peter. Su segunda oportunidad les
había proporcionado a ambos un nuevo futuro. Quizá la muerte de Nicolás era
inevitable y él tendría una segunda oportunidad en otro tiempo y en otro lugar.
¿Quién podía decirlo?
Lali se sintió ligera al
instante, como si le hubieran quitado una carga de los hombros. Quizá debería
olvidarse de la antigua Mariana Espósito. No podía cambiar lo que había sido en
el pasado, pero podía sacar el mayor provecho posible de lo que tenía en aquel
momento.
Lali se protegió los ojos con
una mano, contempló la figura de Peter, quien se aproximaba a la casa, y el
corazón le latió con fuerza. Nada importaba tanto como su amor. Juntos habían
emprendido un nuevo comienzo y la vida les prometía un buen futuro. Lali se
olvidó de Gastón, se levantó y corrió al encuentro de Peter.
Peter tiró de las riendas,
desmontó del caballo, cogió a Lali por la cintura y la levantó unos centímetros
del suelo.
Sus cálidos ojos verdes
recorrieron las facciones de Lali.
—¿A qué viene tanta prisa?
—preguntó Peter, y la besó antes de que ella pudiera responderle.
Cuando sus pies volvieron a
tocar el suelo, Lali se echó a reír de una forma entrecortada y rodeó el cuello
de Peter con los brazos.
—Hoy cenaremos tarde. Espero
que no estés muy hambriento.
—¡Claro que lo estoy!
—contestó él mientras inclinaba la cabeza para volver a besarla—. Pero sólo de
ti, cariño.
FIN.
Bueno... espero q les gustara esta nove...
muchassss gracias por sus comentarios!
y vamos por más ;)
♡♡♡♡♡
ResponderEliminar++++++
ResponderEliminaresa novela fue hermosa!!! Espero la nuevaaaa
ResponderEliminarEn un principio no le tenia mucha fe a la nove pero le erre feo me encanto y súper engancho te habrás dado cuenta jajajaja fue un hermoso final aunque me quede con ganitas de más :)
ResponderEliminarEspero ansiosa la siguiente novela q subas :)
Jajajajaja,ni k decir k amo las d época .
ResponderEliminarMe encantó.
Y como dice Marchu ,me quedé con ganas d más.
Espero pronto la nueva novela.
Gracias Danii !!!!!
Me encantó!!!!
ResponderEliminarMaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!!
Ufaaaa no queria que terminara ajja! me encanto de verdad..ahora solo espero mas novelas! Un beso, gracias por subirla! Giu
ResponderEliminarYa se termino?? Yo creo que todas nos quedamos con ganas de mas! Que pasara con Benjamín? Peter conseguirá su venganza? Sabrá que Lali viajó en el tiempo? Como reaccionara? Quedaron muchas preguntas en el aire, pero ME ENCANTO la novela!!
ResponderEliminarMe encantoo ame esta novela te felicitooo
ResponderEliminarOhhh quería MAS!!
ResponderEliminaray que lindos me encanto 💞
ResponderEliminarlo mismo que muchos comentarios! Primero no le tenía fe pero como es de época y amo las noves de época le di la oportunidad y me encanto! Espero la otra nove! Besos
ResponderEliminarEl final se me hizo medio apresurado, como que le hizo falta mas y también sentí que quedaron muchas preguntas al aire y cosas por resolver pero la historia fue hermosa
ResponderEliminarMasssssssssssssss noves!!
ResponderEliminarhermosisima ya quiero otra de tus lindas novelas
ResponderEliminarTerminó?? Pense que lali le iba a contar todo a Peter me quede con intriga..igual me encantó
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